• Romería a pleno

    El domingo de Magdalena comenzo muy temprano para algunos. Desde las 4 de la madrugada fue incesante la pregrinación hasta el viejo Castalia, símbolo del nacimiento de Castellón, luego de la órden del  Rey Jaime I, al autorizar el descenso hacia la Plana.

     

    Hermoso día soleado acompaño a los coloridos peregrinos de todas las edades, en grupos organizados o en familia, a cumplir con la tradición que debe realizar aquel que se sienta digno hijo de Castellón de la Plana, ya sea por nacimiento, adopción o simplemente como turista.

    8 kilómetros de recorrido, atravesando por la planicie, dos puentes y parte de zona rocosa hasta llegar al pie de la montaña, donde se encuentra la iglesia y parte de la muralla que formaba el Castillo Medieval. Trayecto largo, pero amenizado por la compañía elegida, las largas cañas usadas de apoyo, simbolizan uno de los elementos que utilizaban para saber donde poder pisar y no hundirse, ya que esta era una zona de arrozales.

    Predominando el color verde, los pañuelos y cintas en cada uno de los caminantes, color utilizado por el verdadero castellonense hacen un amalgama perfecta que conbinado con el ámbito natural hacen sentir, a quien realiza el recorrido, como si estuviera en la misma época del acontecimiento.

    Magdalena vale la pena sentirla, vivirla y pregonarla para que su historia sea recordada por quienes no habitan en La Plana de Castellón.

    Compartir en

    Lista de comentarios

    Escribe un comentario

    Nombre (requerido)
    Email (requerido, no será publicado)
    Recordar los datos en este equipo
    Protección de datos